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UST (Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra)

¿Qué es la U.S.T.?

 

         Somos la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Lavalle, en la provincia de Mendoza. Estamos juntos y organizados desde diciembre de 2002, cuando distintos grupos de familias, de varios distritos del departamento de Lavalle, decidimos compartir nuestras experiencias y nuestras fuerzas para luchar por  nuestros derechos.

         Somos trabajadores rurales.

Algunos de nosotros trabajamos de manera más o menos estable durante el año. Otros, en cambio, vamos buscando “changas” según la época (plantaciones, cosechas, podas, construcción, etc.). Estos trabajos se pagan de distintas maneras: Una es “al día”, donde se paga la jornada de trabajo de 8 horas a un promedio de  $12. Otra se denomina “al tanto”, en la cual se paga en función del rendimiento que tengan los obreros en el trabajo. Por ejemplo: si  en una finca se paga $0,8 el surco de cebolla plantado, entonces tendremos que hacer la mayor cantidad posible para que “nos rinda el día”. De todas maneras, ya sea por uno o por otro sistema, difícilmente nos alcanza para satisfacer nuestras necesidades básicas. No tenemos seguro social, ni aportes jubilatorios o de escolaridad. Trabajamos “en negro”.

Los que somos beneficiarios de los planes “jefes y jefas de hogar desocupados” tenemos que luchar contra la imposición de los lugares y actividades donde cumplir las horas de trabajo. Generalmente nos llevan a fincas privadas donde los patrones deciden si nos emplean las cuatro horas de jornal que no cubre el subsidio. De a poco estamos logrando cumplir las horas en nuestro propios emprendimientos.

¿cuánto valdría nuestro día de trabajo si cada semilla que pusiéramos en la tierra nos diera frutos para nosotros y no para el patrón?

         Somos Sin Tierra.

         La lucha que nos unió y nos mantiene juntos es la lucha por la tierra. Ninguno de nosotros cuenta con una parcela de tierra propia, donde podamos cultivar nuestros productos y criar nuestros animales para poder ver crecer sanos a nuestros niños. Vivimos en barrios donde se nos hace muy difícil hasta tener una huerta familiar, o en fincas sin acceso al agua. Producir en tierras ajenas implica tener que pagar, en concepto de arrendamiento, hasta el 50% de la producción al propietario (o patrón, como lo llamamos comúnmente), lo que nos impide producir para el autoconsumo y nos deja pobres beneficios económicos.

Pero la lucha por la tierra también implica la lucha por el agua. En Mendoza las lluvias son tan escasas que es necesario, para poder producir, tener la garantía del agua de riego. Los ríos de nuestra provincia están sistematizados de tal manera que se van dividiendo en canales cada vez más pequeños hasta que llegan a las puertas de las distintas fincas, estas zonas se denominan “oasis irrigados”. Para recibir esta agua hay que pagar una cuota bimestral y tener una finca con “derecho de riego”.  Otra alternativa que tenemos es la extracción de agua subterránea, pero esto resulta muy costoso y administrativamente complicado.
Existe en la zona una gran cantidad de fincas abandonadas (cerca del 60% del total), muchas de ellas endeudadas con el organismo administrador del agua en Mendoza: El Departamento General de Irrigación, entidad que pertenece al estado provincial. Estas deudas superan, en la mayoría de los casos, el valor mismo de las propiedades.  Hemos elaborado y presentado proyectos para que nos permitieran utilizar esas tierras abandonadas para producir, pagando el agua correspondiente. Ningún organismo involucrado ni funcionario nos han dado respuestas satisfactorias a lo que consideramos derechos fundamentales de nuestras familias: el derecho a una alimentación sana y al trabajo digno. 

Si la nieve cae para todos... ¿por qué nos cuesta tanto obtener el agua para regar?

Somos una organización

 

Sabemos que mientras estemos solos, más difícil será cambiar nuestra situación. Estando juntos y organizados hemos visto que el aporte de cada uno de nosotros resulta importantísimo para encontrar soluciones a nuestros problemas, por eso no tenemos, ni presidente, ni jefes. Somos todos igual de responsables de las cosas que vamos construyendo porque decidimos entre todos. De la organización participamos activamente hombres y mujeres, jóvenes y niños. Es una lucha diaria de toda la familia.

¿cómo nos organizamos?

Cada uno de nosotros participa de un grupo de trabajo o grupo de base. En estos grupos vamos discutiendo las actividades productivas que hacemos y los temas de la organización: las actividades en conjunto, los intercambios, las propuestas, el futuro...Las evaluaciones para nosotros son muy importantes porque de ellas podemos corregir nuestros errores y potenciar nuestros aciertos. Cada un mes se realizan las reuniones de la UST, donde participan delegados que elegimos en cada grupo de base, compartiendo las experiencias, opiniones y propuestas con el resto de los delegados. Es ahí donde vamos construyendo los acuerdos que nos permiten compartir un camino y nos fortalecen como organización.

También, además de los grupos de base, algunos de nosotros participamos de las áreas de trabajo de la UST. En ellas estudiamos y discutimos temas más específicos, generamos capacitaciones y propuestas que llevamos a las reuniones de la UST, donde las discutimos entre todos. Las áreas son: salud, formación, tierra y agua, producción.

Los jóvenes de la UST participamos también de la UjoCC, la Unión de Jóvenes Campesinos de Cuyo, junto a grupos de jóvenes de las comunidades del norte de nuestra provincia y de San Juan.

Somos parte de la Mesa Nacional de Organizaciones de Productores Familiares, donde compartimos nuestra lucha con la de otras organizaciones del país, como el MoCa SE, APENOC, la RED PUNA, APF, APHyDAL, OPFAL, etc.

 

 

         ¿qué estamos haciendo?

         En este camino tenemos que afrontar muchas dificultades. Hay gente que quiere que creamos que no se puede, que nos demos por vencidos. Pero durante este primer año los hechos nos han demostrado que es posible:

 Aunque no logramos producir sin pagar,  hemos logrado arrendar fincas a porcentajes que nos convienen económicamente. Allí realizamos producciones hortícolas como ajo, melón, tomate, zapallo.... También tenemos papa y batata para autoconsumo.

         Realizamos emprendimientos de industria artesanal: salsa de tomates, dulces de frutas, vino y moscato, licores... En todos ellos pensamos crecer en cantidad y calidad. 

En los espacios de los que disponemos (algunos patios grandes) tenemos huertas familiares, criamos chanchos, conejos y gallinas. De esa manera tenemos verdura, carne y huevos frescos en nuestras mesas. También estamos proyectando actividades como carpintería, apicultura y panadería.

         Para fortalecernos como organización, realizamos talleres, capacitaciones e intercambios de experiencias en salud, derechos humanos, tierra, organización y producción.

         Somos una organización muy joven, por eso creemos que tenemos todo por construir, mucha gente  que sumar y una enorme cantidad de cosas por hacer para lograr este sueño compartido

 

TIERRA, AGUA Y TRABAJO PARA UNA VIDA DIGNA

 

 

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